La Lección del Fuego.
Un miembro de un determinado grupo, al cual se reunía regularmente, sin ningún aviso dejó de participar en sus actividades.
Después de algunas semanas, el Mentor de aquel grupo decidió visitarlo. Era una noche muy fría. El Mentor encontró al hombre solo en casa, sentado delante de la chimenea, donde ardía un fuego brillante y acogedor.
Adivinando la razón de la visita, el hombre le dio la bienvenida, le condujo a un asiento cerca de la chimenea y se quedó quieto, esperando. El mentor se acomodó confortablemente en el lugar indicado, pero no dijo nada.
En el silencio que se formó, solo contemplaba la danza de las llamas en torno a los leños que ardían en este. Después de algunos minutos, El Mentor examinó las brasas que se formaban. Cuidadosamente seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, moviéndola a un lado. Volvió entonces a sentarse, permaneciendo en silencio e inmóvil. El anfitrión prestaba atención a todo, fascinado y tranquilo. Al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuía hasta que hubo un brillo momentáneo y su fuego se apagó. El silencio se hizo mas profundo...
Al poco rato lo que era una fiesta de calor y luz, ahora no pasaba de ser un negro, frío y muerto pedazo de carbón recubierto de una capa de hollín cenizado. Ni una sola palabra desde el saludo inicial había sido pronunciada entre los dos amigos. El Mentor, antes de prepararse para salir, tomó nuevamente el carbón frío, colocándolo de nuevo en medio del fuego. Casi inmediatamente volvió a encenderse, alimentado por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno a ésta. El silencio se hizo más inspirador...
Cuando el Mentor se dirigió hacia la puerta para partir, su anfitrión dijo "Gracias por su visita y por el bellísimo sermón"
miércoles, 27 de diciembre de 2006
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2 comentarios:
Este cuento Carmen es el mejor comentario a mi texto del mar de los zargazos. Salud por tu I.Q. Un beso. FT
Y quien se quedó con la carne???
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